El pueblo


San Pedro es un pueblo atípico: a pesar de estar a dos Km. de las mas grandes y mas salvajes playas de Cataluña, no es un pueblo de costa, no ha sido invadido por apartamentos, hoteles y turistas, sigue siendo un pueblo tranquilo… supongo que por que en realidad todavía vive de la agricultura es decir de los campos de frutales, manzanas y melocotones, que lo rodean por todas partes.

Es atravesado por el río Fluvià, de gran anchura, vale la pena el mercado de los miércoles en su ribera o ir de paseo por sus orillas con su frondosa vegetación por un camino que lo va bordeando, ideal para ir en bici.

Al llegar a la desembocadura queda dividido en dos por una isla, es una reserva de pájaros que forma parte del parque de los Aiguamolls, que se encuentra a pocos Km. del pueblo y que atrae gran cantidad de aficionados a la ornitología.

El Golfo de Roses, con sus largas y anchas playas de arena fina no ha sido estropeado con apartamentos y construcciones, en parte gracias al Parque Natural de los Aiguamolls y en parte porque durante los años del gran desarrollo de la costa quedaba bastante mal comunicado, la cuestión es que encontramos quilòmetres de playas donde podemos mira atrás y solo ver Naturaleza, en otras están los campings, pero con un pacto de sostenibilidad en el que ellos son los primeros interesados.

Últimamente zonas concretas de estas playas sobre todo en primavera y otoño, los días de viento se ven pobladas por enormes cometas de colores, son los del chicos del Kitesurf, deporte de moda que atrae jóvenes de todas partes y que tiene en San Pedro uno de sus principales Mecas.

Varias escuelas han abierto aquí sus puertas y ofrecen cursos para principiantes y consagrados lo que proporciona un ambiente joven todo el año.

Si nos gusta ver mas gente, tenemos muy cerca el pintoresco pueblecito de San Marti de Ampurias con su plaza siempre animada y las calas que lo rodean. También la Escala, Rosas y Ampuriabrava con sus canales llenos de barcos se encuentran en un radio de 15 Km.

Y si queremos cultura, el Museo Dalí en Figueres, el Monasterio de San Pedro de Roda y las ruinas de Ampurias son joyas que no debemos perdernos.

Para cambiar de paisaje podemos hacer una excursión por Cabo de Creus por sus abruptos acantilados, partiendo de Rosas llegaremos a las calas Montjoi, Juncols y Pelosa con sus aguas frías y cristalinas y su especial paisaje, inspiración de pintores. Con un poco mas de tiempo podemos llegar a Cadaqués y Cap de Creus donde se puede comer un pescado fresco en el mismo faro.

Si vamos hacia el interior, encontramos la tranquilidad y las suaves y verdes colinas de l'Empordà, con sus campos cultivados, salpicado de pequeños pueblecitos y Masias, donde cada rincón es una postal.